Conferencia de Prensa – Radiografía Industrial

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28

Feb
2017

Enfrentamos un panorama externo impredecible e incierto y un ambiente nacional con dificultades para la operación de empresas y agentes económicos. En efecto, las primeras semanas de 2017 han sometido a una dura prueba a la economía, consumidores y empresarios.

 

La incertidumbre en torno al curso que seguirán las relaciones comerciales con Estados Unidos; la cautela de los agentes económicos frente al cambio en el panorama nacional; el efecto acumulado de la depreciación de nuestra moneda sobre los precios de los artículos de importación, los costos de las empresas y los planes de inversión; el incremento en las tasas de interés; el impacto asociado a los incrementos a insumos de consumo generalizado como las gasolinas, diésel, gas natural, gas licuado de petróleo y la electricidad (para industria y comercio), así como la desaceleración en las ventas del sector comercio y retroceso de las exportaciones a Estados Unidos, dan cuenta de la dura cuesta que enfrentamos en los albores del año.

 

2016 cerró con un incremento del PIB del orden de 2.3%, que representa una ligera desaceleración respecto a 2015, igualando los niveles de crecimiento observados durante 2014.

 

Como resultado de lo anterior, la confianza de consumidores y empresarios cayó a niveles históricos en el primer mes del año, convirtiéndose en un mes sombrío para la percepción de los agentes económicos.

 

Es evidente que los empresarios del país iniciamos el año bajo el asedio de diversas fuerzas erosivas tales como el descenso en los pedidos y las ventas; problemas de cobranza; mayores costos de operación y recorte en las utilidades.

 

Lo anterior afecta sus flujos de caja e incremente extraordinariamente sus desafíos para el desplazamiento de inventarios y la cobertura de las necesidades asociadas al capital de trabajo.

 

La firma del Acuerdo para el fortalecimiento económico y la protección de la economía familiar, suscrito en la primera mitad de enero, ha sido un importante paso en la dirección correcta, para evitar el desbordamiento de los precios y definir una agenda de trabajo a favor del necesario e inaplazable fortalecimiento de la planta productiva nacional.

 

Tal y como lo hemos señalado, la industria mexicana cerró 2016 presentando signos inquietantes en materia de producción, exportaciones y costos, e inició 2017 en un ambiente difícil, adverso y cargado de desafíos para recuperar su trayectoria ascendente.

 

  • Primero: su producción dejó de crecer, cerrando 2016 en virtual estancamiento, a diferencia del avance moderado reportado en los dos años previos.

 

  • Segundo: no se perciben indicios que anticipen su reactivación en los meses por venir, por lo que es poco probable que recupere en el corto plazo el rol protagónico que le corresponde como generador de riqueza, valor agregado y empleos.

 

  • Tercero: ni el mercado interno ni la demanda externa parecen reunir la fortaleza necesaria para impulsar la reactivación consistente de la actividad industrial.

 

  • Cuarto: los costos del sector industrial aceleraron el paso. Mientras el Índice Nacional de Precios al Productor creció 9.8% en forma anualizada durante enero, los costos en las industrias de la construcción y manufacturera se incrementaron 11% y 13.9% respectivamente y 11 de las 21 especialidades del sector manufacturero reportaron incrementos de dos dígitos.

 

Este comportamiento de la actividad industrial responde a tres factores:

 

  • La caída en la demanda procedente del exterior afectó la contribución del motor externo al crecimiento de la actividad económica nacional.

 

  • El descenso en la demanda agregada del sector público (consumo e inversión).

 

  • La desaceleración que se percibe en el mercado interno.

 

En suma, el sector industrial se estancó en 2016 y arrancó 2017 en un escenario complejo y marcado por el deterioro en la percepción y expectativas empresariales, así como por un programa de austeridad gubernamental que dificultará el tránsito de la economía a lo largo del año.

 

Aun cuando la industria mexicana cerró 2016 en medio de un estancamiento en sus niveles de producción y exportaciones, la tendencia que marcó el desempeño de las especialidades que generan más del 52% de su oferta durante la segunda mitad del año, sugiere que existe una incipiente pero estimulante reanimación de la planta industrial del país.

 

Por ejemplo, mientras la minería total muestra un comportamiento a la baja en gran medida por el descenso en la extracción de petróleo y gas, subsectores como el de minerales metálicos y no metálicos, excepto petróleo y gas, mantuvieron un comportamiento positivo.

 

Lo mismo ocurre en el sector de la construcción: durante el último semestre mostró desaceleración en su conjunto, pero algunas de sus ramas como edificación y trabajos especializados para la construcción, mostraron avances.

 

De igual manera, en el sector manufacturero, los sectores de alimentos, bebidas y tabaco, productos textiles, cuero y piel, equipo de cómputo y electrónico, papel, equipo eléctrico, plástico y hule, productos metálicos, maquinaria y equipo, y equipo de transporte, muestran un comportamiento al alza.

 

Este comportamiento mixto de las ramas productivas en México nos lleva a mantener nuestras expectativas de crecimiento durante 2017, donde esperamos un crecimiento de la economía entre 1.3 y 1.8% al cierre del año; un sector industrial en su conjunto sin cambios, en gran medida debido a la profunda caída del sector petrolero; una generación de empleos entre 600 y 630 mil al término de este año, y una inflación acumulada de 4.8%.

 

¿Qué hacer para incrementar el desarrollo productivo en México, que signifique el comportamiento uniforme ascendente de los diversos sectores industriales y una mayor contribución al fortalecimiento de nuestro mercado interno y al crecimiento económico en su conjunto?

 

Entre otras acciones, en la Confederación de Cámaras Industriales de los Estados Unidos Mexicanos estamos trabajando en diversos frentes:

 

  • Mantenemos los trabajos del Comité para el Fortalecimiento del Mercado Interno, en conjunto con el sector comercial, desde donde trabajamos una serie de propuestas relacionadas.

 

  • Con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público tenemos unja agenda de trabajo, desde donde se analizan diversas propuestas del sector industrial en su conjunto en temas relacionados con financiamiento, innovación para la competitividad, esquemas de apoyo al mercado formal y la ilegalidad, compras de gobierno, infraestructura, encadenamiento productivo, agroindustria y energéticos.

 

  • Hecho en México. En el mes de noviembre el consumo de productos nacionales aumentó 4.9%, su mayor variación en los últimos 44 meses (desde abril de 2013) y el acumulado de los primeros once meses se incrementó 3.7%; en contraste, la compra de productos importados en el mercado nacional presentó avances de tan sólo 0.1% en noviembre y en el acumulado de los primeros once meses del año.

 

Por ello, una vez publicado por la Secretaría de Economía el acuerdo mediante el cual se establecen los requisitos para otorgar el uso, licencia, y sublicencia de la marcha Hecho en México (DOF 240217), se llevan a cabo acciones con la Dirección General de Normas y los organismos certificadores legalmente acreditados en el país para la elaboración de la norma correspondiente y los procedimientos para la obtención del certificado correspondiente por parte de las empresas.

 

Estas líneas de acción, aunadas a las propuestas industriales en materia de Mejora Regulatoria, el desarrollo de esquemas de Encadenamiento Productivo, las acciones de la Contraloría Social Empresarial para generar valor a las contrataciones públicas e implementar nuevos modelos de negocio en las compras públicas, la próxima firma de un convenio de colaboración con la Secretaría de la Función Pública para eficientar contrataciones públicas y la participación de la Confederación en el cuarto de junto para analizar posibles escenarios en la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, entre otras, representan los aportes del sector industrial mexicano para enfrentar la incertidumbre actual con creatividad, propuestas y acciones, y fortalecer al aparato productivo mexicano para estar listos ante cualquier eventualidad.

 

CONCAMIN se pronuncia a favor de un aumento sustantivo en la eficiencia y asignación del gasto público que fomente la inversión productiva, el crecimiento económico y la generación de empleos.

 

En conclusión, pese a que hemos transitado en un ambiente difícil, adverso y cargado de desafíos, la industria mexicana comienza a ofrecer indicios de mejoría que debemos consolidar a la brevedad posible, para recuperar su trayectoria ascendente.